Ciclo de vida del Cubo de la buena gestión

Además de las seis caras y de los 24 elementos junto con sus facilitadores y métricas asociados, el Cubo de la buena gestión incluye un ciclo de vida que determina la evolución del cubo. Este ciclo de vida se resume de la siguiente manera:

 

  1. Desplegar y ejecutar: Una vez diseñados los facilitadores y métricas de cada uno de los elementos del cubo (recuerdo que esto es algo que es requisito fundamental para implementar el modelo y que trato en detalle en mis sesiones de formación) se ha de hacer una buena gestión del cambio para asegurarse de que todo el mundo conozca los facilitadores y métricas y se comprometa con su despliegue. De hecho mi recomendación no es sólo comunicar correctamente sino involucrar a los colaboradores durante la fase de diseño de todos los elementos, algo que nos va a permitir hacer diseños más creativos y robustos y que va a garantizar el compromiso de todos los participantes. Una vez desplegados los facilitadores se utilizarán generalmente como guía de uso y herramienta de seguimiento durante la ejecución del cubo en el día a día de la organización.
  2. Monitorizar y analizar: En paralelo a la ejecución del cubo se han de establecer los mecanismos necesarios para controlar su correcta ejecución así como para analizar los resultados de la misma. Esto se hará generalmente mediante las métricas definidas para cada elemento que estarán acompañadas de las actividades de medición, auditoría y análisis necesarias.
  3. Mejorar e innovar: El objetivo de esta fase es seguir mejorando el diseño de los facilitadores y métricas para cada elemento del cubo. Para ello se deberán tomar los resultados de la fase anterior de control y análisis para, junto con las ideas del equipo, someter el cubo a un rediseño. Hay dos vías para ello: la mejora continua y la innovación disruptiva. Ambos mecanismos son necesarios y complementarios entre sí ya que, si bien lo más razonable en la mayoría de las ocasiones es introducir pequeñas mejoras secuenciales y acumulativas, en algunos casos será necesario crear una innovación radical que rompa con el diseño anterior.

Es importante hacer notar aquí que, una vez rediseñado el cubo, se vuelve a empezar de nuevo con la fase de despliegue y ejecución con los nuevos facilitadores y métricas fruto del rediseño. Es decir, el ciclo de vida del cubo en su búsqueda de la Excelencia Operacional nunca tiene fin, pues como dice el código Bushido: “La perfección es una montaña inescalable que debe ser escalada a diario”.

 

Jorge Díaz – jdiaz.eu

El modelo del Cubo de la buena gestión está compartido bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – No Comercial – Sin Obra Derivada 4.0 Internacional tal como se explica aquí.


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Acerca de mí

Jorge Díaz, consultor especializado en Excelencia Operacional según los principios de Lean, Agile y Process Management. Más acerca de mí.

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