Reacción en cadena de Deming

Muchas organizaciones son simplemente incapaces de alcanzar el éxito ya que ignoran la causa raíz de sus problemas. Intentan progresar manipulando a los clientes con descuentos y promociones, sobornando a los empleados con promesas infundadas e implementando tecnología del Mago de Oz que auto-mágicamente solucionará todo, pero no están sino trabajando en una reacción en cadena del fracaso como se muestra a continuación:

Esta reacción en cadena del fracaso es sin lugar a dudar el modo en que muchas organizaciones siguen trabajando hoy en día. Pueden estar más avanzadas o menos en el recorrido de la cadena, pero lo sepan o no, si no cambian están condenadas al fracaso. Al no ocuparse del día a día de las operaciones, están erosionando poco a poco la motivación de su gente y aumentando su frustración y niveles de estrés. Esto conduce a una mayor ineficiencia, lo que a su vez reduce el compromiso con las personas que bien abandonan la empresa o adoptan un nivel de participación cada vez menor. Obviamente, esto lleva a que no se resuelvan los problemas y se produzcan otros nuevos problemas que en un círculo vicioso desmotivarán aún más a las personas, lo que da como resultado una caída de la rentabilidad y la eventual desaparición de la organización.

Pero todo esto es reversible siguiendo una reacción en cadena del éxito:

Al ocuparse del día a día de sus operaciones, las organizaciones pueden incrementar la motivación de sus personas y, por lo tanto, fomentar la colaboración y las nuevas ideas para resolver problemas que llevarán a una mayor eficiencia. Esto crea un círculo virtuoso en el que se reducen los costes y se mejora la calidad, lo que conduce a una mayor satisfacción de los clientes y empleados por igual y redunda en una mayor rentabilidad y sostenibilidad a lo largo del tiempo.

Aunque el concepto detrás de la reacción en cadena parece ser de sentido común y, una versión ligeramente diferente, fue publicado por W. Edwards Deming hace ya 50 años, la mayoría de las organizaciones siguen fracasando en su aplicación. Los líderes y managers necesitan dejar de parchear su organización y entender de una vez por todas esta reacción en cadena para empezar a enfocarse en lo que realmente importa: Gestionar la organización como un sistema donde el valor es creado sólo por personas motivadas que colaboran entre sí a través de procesos eficientes que ellas mismas contribuyen a construir. Dedica a esto tu atención y la calidad, los clientes y la rentabilidad simplemente acabarán llegando; no lo hagas y tu organización no sobrevivirá por mucho tiempo.



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